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Placas base: el corazón inteligente de tu PC (gaming, oficina y workstation)
La placa base (motherboard) es el componente que conecta y coordina todo el hardware del ordenador: procesador, memoria, almacenamiento, expansión y conectividad. Elegirla bien es clave para garantizar estabilidad, compatibilidad y opciones de ampliación a futuro, tanto si montas un PC gaming como si buscas una estación de trabajo o un equipo de oficina fiable.
En esta categoría encontrarás placas base para Intel y AMD con distintos chipsets, formatos (ATX, micro-ATX, Mini-ITX) y opciones de conectividad modernas para adaptarse a cada tipo de configuración.
Socket y chipset: la base de la compatibilidad (Intel/AMD)
El socket determina qué CPU puedes instalar y el chipset marca funciones y capacidad de expansión. Es el primer filtro para acertar: una placa puede ser perfecta en prestaciones, pero si no encaja con tu procesador o el uso previsto (ofimática, gaming, creación, etc.), no te servirá. Para montar una configuración coherente desde el inicio, conviene elegir primero el procesador dentro de procesadores.
Memoria RAM: DDR4 o DDR5, capacidad y canales
Las placas base definen qué tipo de RAM puedes usar y cuánto puedes ampliar. DDR4 sigue siendo válida en muchas configuraciones, mientras que DDR5 es la apuesta habitual en plataformas modernas por ancho de banda y proyección. Además, la capacidad máxima soportada y el número de slots condicionan tu margen de crecimiento para multitarea, creación o virtualización ligera. Si estás planificando la compra completa, el complemento natural es memorias RAM.
Expansión y PCIe: GPU, capturadoras y tarjetas profesionales
Las ranuras PCIe marcan el potencial del equipo: tarjeta gráfica, capturadoras, tarjetas de sonido o adaptadores de red avanzados. También importa la generación PCIe disponible y el reparto de líneas, sobre todo en setups exigentes. Si tu objetivo es conectar el equipo a redes rápidas o añadir puertos especializados, encaja revisarlo con tarjetas de Red, Fibra y PCI.
Almacenamiento: M.2 NVMe, SATA y rendimiento sostenido
La placa base condiciona cuántas unidades puedes instalar y a qué velocidad: número de slots M.2, soporte NVMe y puertos SATA. Para un PC ágil, lo habitual es priorizar NVMe para sistema y aplicaciones, y dejar SATA para almacenamiento secundario cuando aplica. Si quieres comparar unidades por rendimiento y formato, el punto de apoyo es discos duros SSD y NVMe.
Conectividad y puertos: USB-C, 2.5GbE, Wi-Fi y salidas de vídeo
En placas actuales, la conectividad es un factor de productividad: USB rápidos, USB-C, red 2.5GbE, Wi-Fi integrado (según modelo) y Bluetooth para periféricos. Si buscas montar un puesto con varias pantallas o necesitas compatibilidad de señal, es importante revisar las salidas disponibles y el tipo de conexión que usarás; para adaptaciones puntuales, puede encajar adaptadores de videos.
Cómo elegir tu placa base sin fallar
Define primero: CPU (socket), uso principal, formato de caja, cantidad de RAM prevista y el almacenamiento que necesitas hoy y en 12–24 meses. Después elige el chipset según funciones (conectividad, expansión, VRM/estabilidad) y el tipo de puertos que realmente vas a usar. Una placa bien elegida no solo mejora el rendimiento: te evita limitaciones cuando quieras ampliar el equipo.








